¿Cómo ser un ángel?
El 2 de marzo del 2018 se llevo a cabo la actividad de los valores para fortalecer los pilares del respeto, la responsabilidad, solidaridad y la empatía en los niños de preescolar para incentivar el cuidado de sus elementos, de las áreas en las que permanecen y de las cosas de los demás para generar conciencia sobre la importancia del trabajo en equipo para ser más cuidadosos y crecer en un ambiente más sano y sin pérdidas
Se crearon dos espacios después de las clases para empezar a conocer la intención de esta actividad, con qué equipos trabajaríamos y cuál sería la dinámica ideal para enseñar a la población asignada el cómo ser ángeles y el por qué serlo. Después de haber interiorizado nuestra misión, se definieron parámetros en cuanto actividades y materiales con mi grupo. Así, se llegó a la necesidad de crear un guion para representar, mediante una obra teatral, el cómo empezar a ser ángeles de los demás. Sabiendo que dinámica íbamos a usar, y dado a que nuestra población era de niños pequeños, decidimos que la creatividad debía ser importante. Además, acordamos ser concretos para dejar un mensaje y evitar distracciones. Posteriormente, se dividió el grupo según los talentos de cada uno; algunos se encargaron de la escenografía, otros de crear la obra, unos de escribirla, hacer manillas de ángeles, entre diversas actividades o recursos que necesitábamos. Al tener todo esto listo, empezamos a practicar, y a buscar los elementos necesarios (bafles, micrófonos..). Estábamos listos para enseñarles sobre los pilares y los ángeles
El viernes 2 de marzo, llegué al colegio e inmediatamente me dirigí hacia la sección de preescolar. Allí nos encontramos todos los líderes de la actividad, se empezaron a mencionar los encargados por salón de hacer la contextualización sobre los valores que tenía la actividad y la relevancia de iniciar este proyecto. En mi caso, compartí con el salón de primero d, o dragón, e iniciamos por conocer un poco sobre los niños a los que les dirigiríamos nuestro mensaje. Después de esto, se dio una breve explicación pilar por pilar, siempre teniendo en cuenta lo que ellos sabían y la importancia de su participación activa. Respaldándonos en la profesora directora de ese grupo, se dieron los nombres de las parejas de los ángeles y se generaron compromisos frente al proyecto, a través de un cuadro que busca mostrar cuantas veces los niños reflejan actitudes alusivas alas de un ángel. Debo confesar que no fue una experiencia sencilla, dado que no es la edad con la que más me siento cómoda para aportarles algo. Sin embargo, aprendí mucho de ese primer momento, en el que todos los niños se demostraron entusiastas. Posteriormente, me dirigí hacia el patio interno de esa sede y empecé la preparación para la obra de teatro que se desarrollaría en contados minutos. Gracias a compañeros y a profesores, todos los niños ya estaban en el lugar en el que se mostraría ilustrativamente el proceso para ser un ángel. En esta fase de la implementación, fui la narradora del montaje y la persona que se encargaba de dar la palabra a los niños que quisieran compartir su aprendizaje sobre los ángeles. La obra salió conforme a lo planeado, se llevaron a cabo diversas ideas que propuse y el equipo era increíble. Finalmente, puedo decir que la experiencia aportó lo pactado por los líderes, y espero ver el cómo los niños, gracias a su dulzura, inocencia y receptividad, de seguro cumplirán y superarán las metas de este proyecto que busca fomentar la solidaridad y el respeto hacia lo que me pertenece y lo que es de los demás.
REFLEXIÓN:
Esta imagen representa lo que aprendí de esta experiencia CAS. Si bien no fue sencillo dirigirme a personas más pequeñas que yo, dado que tengo que regular el léxico, hacer todo más claro, y volverme supremamente creativa, considero que ha sido una de los momentos que más me ha demostrado cosas sobre las que tengo que trabajar. Una de estas, es el siempre querer volver a ser pequeña, el reconocerme como una persona que aun tiene mucho por aprender, por conocer y por sentir. Otra de esas cosas, es que estoy lejos de ser un ángel, incluso ellos me demostraron la importancia de la dulzura, el entusiasmo, y la receptividad, cosas que siento que a medida uno crece van perdiendo significado o simplemente se cree que ya se poseen, y no. También, me demostró como uno debe valorar el proceso hacia convertirse en una mejor persona, habrán muchas distracciones pero eso no debe ser motivo para olvidar que uno, antes que cualquier cosa, es un ser humano que se está formando. Siento que es relevante destacar el esfuerzo de este proyecto por hacer visible “la escalera” que todos deberíamos subir con el fin de ayudar a los demás, cuidarnos, amarnos y respetarnos. Por último, considero que nunca se debe dejar de querer volar, nunca se debe dejar de participar por creer que se es demasiado grande, nunca se debe permitir que alguien no te deje subir el escalón que tu deseas. Definitivamente, me llevo de esta experiencia el hecho de volver a soñar con un mundo, y conmigo misma en el, donde se pueda servir a los demás, sin limites, sin ataduras, sin prejuicios de edad, porque finalmente los ángeles son sinónimo de amor y no de edad. 



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